Sí, todos tenemos un Entorno Personal de Aprendizaje
Aunque no seamos conscientes de ello, todos tenemos un PLE y lo hemos ido construyendo año tras año. Debemos intentar ser conscientes de ello y, así, podremos desarrollarlo y organizarlo para sacarle el mayor partido posible. Puede que algunos piensen que todavía están verdes, pero al final se logra madurar con tiempo y dedicación, pero...¿qué es un PLE?
Actualmente las metodologías de enseñanza y
aprendizaje están en una fase de cambio a causa de los avances
tecnológicos y, sobre todo, debido a Internet. Nuevas metodologías de
enseñanza, herramientas 2.0 y entornos digitales han invadido la
sociedad, creando nuevas formas de aprender, relacionarse y
desarrollarse profesionalmente. Por ello, es tan importante crear y
gestionar tu propio Entorno Personal de Aprendizaje, que te ayudará a
desarrollar tu entorno profesional y social.
En el PLE de cada persona, se integran las experiencias que
configuraron sus aprendizajes en la educación formal y las nuevas experiencias
facilitadas por las Tecnologías de la Información. De esta forma, se organizan
y reflejan una visión amplia del aprendizaje, tanto por la demanda de aprender
a lo largo de toda la vida, lo que le imprime un carácter dinámico de
adaptación a los cambios como en sus posibilidades de extender el proceso de
aprendizaje de las personas más allá de los límites de las instituciones
formales.
La idea del entorno de aprendizaje personal reconoce, por tanto, que el
aprendizaje es permanente, y tiene por objeto proporcionar herramientas
para apoyar ese aprendizaje. Le permite al alumnado fijar sus
propios objetivos de aprendizaje. Dota de autonomía para tomar decisiones y
autorregular el aprendizaje en su beneficio, permitiendo al aprendiz decidir
qué quiere aprender, cómo lo quiere aprender y con quién quiere aprender,
siendo él mismo el gestor de su aprendizaje.
Podríamos decir que un PLE está compuesto por tres grandes
bloques o categorías que forman parte de un ciclo, donde podríamos situar y
alojar todos los elementos de nuestro entorno personal de aprendizaje. Estos
tres grandes bloques estarían relacionados con las actividades LEER,
REFLEXIONAR y COMPARTIR.
Desarrollo del PLE
Para construir nuestro PLE, o más bien desarrollarlo, pues
ya lo tenemos ahí de un modo u otro, debemos intentar organizar nuestro
conocimiento y nuestras herramientas. En gran medida, se trata de intentar
sacar el mayor partido a unos recursos que ya estamos empleando y, en caso que
lo necesitemos o nos apetezca, incorporar nuevas herramientas que nos puedan
facilitar la gestión de nuestro conocimiento.
Lo primero es ser consciente de que todos tenemos un PLE.
Podemos analizar nuestro entorno de aprendizaje respondiendo a algunas
preguntas:
– ¿Qué herramientas digitales conozco y con qué frecuencia
las empleo?
– ¿Qué hago cuando encuentro alguna información interesante
en internet y deseo guardarla para leerla más tarde?
– ¿Qué redes sociales tengo y para que las uso?
El PLE en el aula
Los PLE son fáciles de construir y desarrollarse, son
adaptables a cada persona y sirven al docente para conocer cómo trabajan los
estudiantes y poder aconsejarles, si lo estima oportuno, ofreciéndoles un
abanico más amplio de posibilidades digitales y estratégicas.
En relación a los alumnos, les sirve para organizar la
caótica sobreexposición informativa a la que se ven sometidos, gestionando su
aprendizaje y su contenido. Además, impulsa la reflexión cooperativa en
entornos educativos.
Metodológicamente, esta tendencia defiende la autonomía del
estudiante, la construcción de su propio aprendizaje y conocimiento,
favoreciendo el aprendizaje autorregulado y el metaaprendizaje, haciéndolo
consciente de sus propias estrategias, posibilidades y carencias. En
definitiva, contribuye a un mayor autoconocimiento. Supone una metodología
activa, basada en la cooperación, y relacionada con el conectivismo, con el
aprendizaje en abierto, con la formación continua y con el aprendizaje
informal.
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